La llegada a los 30´s

30años

los treinta

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Cuando estábamos chavitos y nos jurábamos grandes, siempre pensábamos en los treinta como un puente a una adultez innecesaria. Los de treinta nos parecía que no eran de fiar. Tenían colmillo y maña y a lo largo de los veinte era fácil que te apantallaran para sacar ventaja.

Hoy ya somos de esos. De aquel grupo de individuos que han perdido juventud y ganado experiencia. Hoy concluyentemente, ya no estamos chavos.

Esto en definitiva es una crisis. Entendiendo crisis como un punto decisivo de la vida,un momento de tomar un rumbo u otro. Eso es una crisis, y los treinta son el primer ejemplo. Si bien es cierto que seguimos siendo jóvenes, también es cierto que ahora debemos ser responsables. Pero eso no quiere decir: ahora eres de hueva.

Es cuestión de ir adaptando los parámetros de preferencia y darle relevancia a lo que deja sobre lo que apendeja. Ya no te vas a enamorar del o la primera que te tire un piropo y te haga sentir mariposas. Ahora entiendes los riesgos del amor y te tomas con más calma las relaciones… o eso dicen. No te ahogas con tres cubas y conoces tus límites de fiesta-los respetes o no. Tu entorno disminuye y te quedas con el grupo de amigos que te impulsa, con quien tienes más empatía y quienes han demostrado ser verdaderos amigos. Valoras el tiempo y te das cuenta que es lo más valioso que tienes.

Es cierto, ya sabes lo que te gusta y lo que no. Quiero pensar que ya probaste y fuiste educando tus gustos y preferencias. Ahora sigue experimentando pero con criterio. No se trata de vivir en la rutina, sino de encontrar las actividades que te hacen feliz. Porque en efecto, el punto de los treinta (y de ahí en adelante) es ser feliz.

Durante los 0 a los 10 vas conociendo el mundo, tú mundo. Las circunstancias definen tu entorno. De los 10 a los 20 vas conociéndote tú, tu cuerpo y tu carácter. Forjas una personalidad. De los 20 a los 30 toca aprender las lecciones. Ya no eres un niño pero todavía estás muy güey como para ser un hombre o mujer hecho y derecho. Pero a los treinta todo eso cambia. En el segundo que cumples años empiezas, de manera involuntaria, a repensar todo. Los lugares que frecuentas, las amistades que fomentas, la chamba ¿te gusta?, una pareja o falta de ¿necesidad o preferencia? Con suerte- y un montón de trabajo tienes una posición económica que te permite darte gustos o mandar todo al carajo. Es la última vez que podrás hacerlo. Siempre se puede volver a empezar, pero desde cero seamos sinceros, hasta los treinta. Las cosas que te parecían vitales se tornan irrelevantes. Empezar a cuidar tu salud se vuelve básico. Juras que vas a despertar de la fiesta de 30 igual que de la de 25 y no. ¡Sorpresa! La cruda pesa un poquito más. Por lo tanto la fiesta pierde su primer lugar en tu orden de prioridades.

Llegas a tu casa y ¡zaz! En el buzón una- o un par de invitaciones a bodas. Sí, tus amigos se casan. ¿Y tú? Tienes una relación sólida y estable o llegas como Bridgette Jones a las reuniones. Claro, a enfrentarte con la polémica de tú soltería. En la chamba, creces ¿o qué estás haciendo? Si no ves un futuro prometedor, muévete.

A los 35 te juro va a ser más difícil. Se lo más ambicioso con tus proyectos laborales. Es el momento de dar todo por tu vida profesional. A ver, no te infartes. Si no tienes una relación a los treinta, si tienes menos pelo en la cabeza y más en las orejas, si tu chamba no te llena… no pasa nada.

Es el momento justo de arrancar tu vida. Para éste punto ya te la sabes. No se vale hacerte güey ni dártelas de que te las sabes todas. Acomoda tu entorno, crea tu mundo y date chance. Sigue jugando que de eso se trata la vida.