Voluntad Del latín “voluntas”

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Si les he de ser sincero, después del verano siempre tengo la sensación de que se acabó el año. Un poco drástico considerando que vamos a poco más de la mitad, pero pronto llega septiembre con sus deliciosos chiles en nogada y fiestas patrias, luego día de muertos y el sabroso pan y sin darte cuenta, diciembre.

Algunos abusivos comienzan a vender la navidá o el jalogüín desde éste mes, pero falta un rato para volver a recibir a Santa. Sin embargo, es común regresar de vacaciones de verano con algo de pereza y la sensación de necesitar más descanso.

Me puse a pensar en el por qué. Llegué a una conclusión, es por falta de satisfacción y logros. Cuando trabajaba con horarios de 9:00AM… en adelante, me parecía común escuchar a mis colegas hablar pésimo de los lunes y esperar el viernes con ávidas ganas de salir de la oficina y olvidar la rutina diaria. Cabe mencionar que yo era parte del sistema. Pero me gustaba trabajar, me gusta trabajar. Aunque sentía que algo faltaba. En efecto, satisfacción y logros.

No quiero sonar pesimista y atreverme a decir que la mayoría de la gente no esta completamente satisfecha con su vida, su trabajo, sus relaciones o inclusive, su cuerpo; pero a sido un discurso recurrente con mucha gente que conozco. Palabra clave el “pero”. Una terrible conjunción que no permite la realización al máximo exponente. Siempre hay un pero y no creo que debería ser así.

¿Qué pasaría si nos atreviéramos a pensar que todo es posible? Si dejáramos de lado los pretextos y tuviéramos la certeza de saber, como decía Walt Disney, “si lo puedes soñar, lo puedes lograr.” ¿Aún así necesitaríamos vacaciones? ¡No! La vida no espera y pasa. Pasa tan rápido que su aceleración nos supera al punto donde el tiempo se gasta sin notarlo.

La semana pasada estaba hablando con una amiga, quien siempre me ha parecido un ser inspirador porque es una persona de logros. Hablábamos justo sobre saber lo que quiero y lo difícil que eso puede resultar. Hay muchas cosas que quiero pero no necesariamente son lo que tengo, o lo que soy. Y aquí está la disonancia. ¿Cuántos de nosotros en verdad tenemos un plan de vida? Un documento realista donde poner, con tiempos, aquello que vamos a lograr. Dejamos de lado la satisfacción por los pequeños placeres que no representan un reto ni un verdadero esfuerzo de nosotros hoy. Vivimos en una ola de conformismo por no realizar un esfuerzo más grande. Por no soñar en grande y creer que tenemos todas las capacidades necesarias para lograrobjetivos que nos hagan sentir satisfechos todos los días. Volver a vivir jugando. Jugando a ser empresarios, artistas, bomberos, doctores o lo que sea que hayas soñado de chavito. Jugar todos los días e irnos a dormir por las noches sintiéndonos satisfechos por tener un día pleno. Eso se logra con voluntad. Aquella fuerza queEinstein definiera como la fuerza más grande del mundo. La fuerza del espíritu.

¿Dónde queda la voluntad cuando vives una vida a medias? ¿por qué no tienes el trabajo de tus sueños? ¿por qué no tienes las relaciones personales que te gustarían?¿por qué no tienes el cuerpo que te gustaría? Por falta de voluntad. Por no saber manejar la frustración. Por miedo. El miedo paraliza, y su manipulación es tan sutil que puede ser imperceptible. No es tan evidente que el miedo puede llevarte a la acción, pero es posible. Es cuestión de cambiar la perspectiva desde donde estás parado y hacia donde quieres ir.

Entiendo la complejidad de saber qué quiero. Pero se trata de ir armando pequeñas metas. Recorridos cortos. Poco a poco construirte, construir la mejor versión de quién puedes ser. Es más, de quien ya eres. Sacar a la luz tus sueños y desempolvar tu voluntad para lograrlo. Atrévete a hablar con él o la chico/a que te encanta. Encuentra el trabajo que te haga sentir como en el recreo todos los días y sobre todo, construye la versión de ti que quieras ver todos los días en el espejo.

Se trata de empezar hoy. No el próximo lunes con la dieta, no cuando tengas más ahorros. HOY. Estoy seguro que sabes lo que quieres. Sólo te toca admitirlo. Aceptar el rumbo que sueñas para tu vida y todos los días trabajar en algo, por mínimo que sea, para acercarte a esa meta. Ir trazando pequeños logros, concluir con lo iniciado y verlo hasta terminarlo. Aprender, crecer y crear todos los días esa versión de ti mismo que te hará sentir pleno.

¡Voluntad y adelante!

Gracias por leerme. Por favor háganme saber sus dudas, aclaraciones o comentarios a

@_DearMister. Me dará harto gusto saber de ustedes.